Avatar en Raco
Comenzamos un nuevo ciclo de cine en la escuela Gaspar de Medina de Raco. Esta se trata de un ciclo corto, de tres películas. Y siempre es bueno juntarse a ver cine y compartir entre todos las sensaciones e ideas que nos inspiran las historias. Nos parece que las ficciones cinmetográficas siguen teniendo una capacidad de, a pesar de los años que se suceden y la tecnología que se incorpora, hablar más de la realidad que muchas formas realistas que se usan habitualmente para describir aspectos importantes de la vida cotidiana.
Por tal motivo cuando tenemos tiempo nos seguimos reuniendo niños, niñas, jóvenes y no tan jóvenes para compartir películas actuales que nos ayuden a pensar sobre la vida, las relaciones, las palabras que usamos para hablar del mundo y las formas de representarnos todo eso.
Para la primera emisión hubo una asistencia de 17 personas y el film elegido fue Avatar, la ficción más vista del verano. Avatar ha merecido críticas y comentarios, no sólo de figuras vinculadas al lenguaje cinematográfico, sino también de profesores universitarios, investigadores académicos y personas vinculadas con la educación no formal.
En Raco ha suscitado reacciones diversas, mientras algunos jóvenes se mantuvieron desafectados con lo visto, o levantándose rápido de las sillas al grito de “se nos va el colectivo” , otros no demoraron en comentar “qué buena película en el mismo momento en que pasaban los créditos de despedida”. Avatar es de ese tipo de películas que despierta muchas motivaciones y reflexiones asociativas a poco de entablar un diálogo sobre su contenido y su estética. Bueno, un diálogo con los que se quedan hasta el final, claro.
“Avatar es una película muy buena que tiene mucha ciencia ficción, con muchos efectos buenos y también partes tristes como cuando derriban el árbol”, comenta un joven como primera afirmación y pegado agrega “pero no sé bien cuál es el mensaje de la peli, puede ser que lo más importante que transmite es que no hay que destruir la naturaleza, que tenemos que aprender a respetarla y a cuidarla”. Los chicos, sobre todo en Raco no pueden dejar de enfatizar algunos aspectos que también los moviliza en sus vidas diarias. “Me gustó mucho la relación que tenían con las plantas y los animales las personas de ese pueblo que se ve en Avatar (habitantes de Pandora, los Na´vi)”. Tal vez a partir de esa simple conexión haya muhca tela para cortar en términos educativos, tal vez ahí se juegue gran parte de las razones por las cuales un jóven pueda sentirse identificado e interpelado por la experiencia de un film. La alusión a algo que forma parte de sus vínculos inmediatos es siempre un gancho efectivo.
En una reciente nota pubicada en Página/12, el investigador y periodista Diego Jaimes señala que “Avatar es una alegoría interesante acerca de la avaricia capitalista por apropiarse de los recursos naturales con un fin netamente económico –y por ende político– sin importar los daños ambientales que esto conlleva. El unobtainum (elemento mineral que los invasores pretenden saquear) es comparable al petróleo de Medio Oriente y de Venezuela, al agua del Acuífero Guaraní, de los Glaciares y la Antártida, al oro y la plata del Cerro Rico de Potosí, al cobre de Chuquicamata en Chile, a la riqueza mineral saqueada en Andalgalá, entre muchos otros lugares de nuestro país. Riquezas extraídas a pesar de la resistencia de muchos de sus habitantes, la complicidad de muchos gobiernos, y sin la conciencia económica y política colectiva de quienes desde las grandes urbes situamos nuestras preocupaciones en temas más tangibles”.
Está claro que esa metáfora no es aprehendida automáticamente por los jóvenes y niños con quienes asistimos al film, pero el camino hacia eso es la estimulación del diálogo y la experesión. No todo lo que un joven dice o expresa sobre un texto conduce necesariamente a la complejidad de la reflexión, pero si hay elementos complejos en formas simples de expresar sensaciones y perecpciones. Y esos elementos son los que hay que deshilachar. No es el ovillo completo sino la punta del hilo lo que aparece en la palabra estimulada. “Muchos países envidian a la argentina porque tenemos muchísimas riquezas, nosotros podríamos ser como los Na´vi que fueron invadidos por sus riquezas”, señala este joven, como para demostrar que siempre un guión funciona cuando sus espectadores (o algunos de ellos) pueden encontrarse, al menos, en un fragmento del relato.





