Tampoco un balance. Notas Alegres para no olvidarnos que siempre se aprende de los errores.
No queríamos dormir nos queríamos comer el mundo
No podíamos dejar de estar a solas ni un segundo
Ida y vuelta de la cama a la alfombra voladora,
nos bastaba con dejar pasar, dejar pasar las horas
Horas, Horas colgados como dos computadoras
Horas, Horas meta echar carbón en la locomotora
Jorge Drexler
Y ya llegó el final de 2009. ¡Qué año! ¡Cuánto trabajo! ¡cuántos proyectos interesantes hemos podido concretar! Y lo más importante, cuánta gente llevando adelante propuestas alentadores y educativas nos hemos cruzado por los caminos transitados!
Con esta nota queremos contarles sintéticamente las cosas que anduvimos pensando a partir de que estuvimos haciendo, para poder así imaginar las aventuras educativas, comunicacionales en las que nos queremos (¿podremos?, ¿sabremos?) embarcar el próximo año.
Es difícil hacer memoria de todo lo hecho, de las vivencias, de los aprendizajes, sobre todo porque la idea de Abrojos no es sumar propuestas aisladas sino, a la manera de un rompecabezas o un edificio armado con rastrij, Abrojos intenta articular acciones a un proyecto integral que las contempla y que se nutre de todas ellas. Se intenta, aunque no siempre se consiga de que la coherencia que van adquiriendo las distintas propuestas entren en diálogo con las otras y vayan transformando un todo que solo puede inteligirse desde esa totalidad. Y decimos que no siempre lo conseguimos porque muchas veces la emoción y los buenos momentos que hemos vivido participando de alguna de las propuestas de Abrojos nos hicieron olvidar la conexión que eso estaba teniendo con la propuesta general. Son cosas que pasan, son esas tensiones que siempre se viven cuando se hacen proyectos de a muchos y cuando la suerte del colectivo no depende solo de la realización individual de sus miembros sino del buen rumbo que va perfilando el grupo como un todo.
Pero lo cierto es que nos parece que lo lindo de contar, de rememorar, de enumerar sucesos en un relato no debiera tratarse de hacer resaltar lo bueno sobre lo malo, o mejor dicho de ocultar lo malo para que queden solo reluciendo los mejores resultados de lo que ya venimos haciendo. Al contrario, lo lindo de los relatos es poder hablar de las dificultades, de las cosas que hay que seguir puliendo, de las propuestas que hay que seguir planificando para que se adapten de manera más viable a las expectativas de los jóvenes, niños y docentes con los que venimos trabajando. Porque de nada serviría no hacerlo, y además, sería muy aburrido.
De las buenas y de las malas experiencias que hayamos vivido como personas o como grupo siempre vale la pena acordarse, dado que de todas ellas sacamos enseñanzas. Como suelen decir algunos teóricos con fundamentos más sólidos, pero no más sentidos que los nuestros, “el conocimiento es dolor”, ¿no? Y debe ser así nomás, porque no solo nos fortalecemos con lo que nos da placer y nos lustra el ego, sino también nos nutrimos y nutrimos nuestros proyectos con los pequeños relatos de los fracasos y las limitaciones, con esas cosas que planificamos de una manera y a la hora de ponerlas en práctica y transformarlas en acciones vividas se desvian de los objetivos que nos habíamos imaginado, o adoptan una forma que no hubieramos soñado (ni deseado), o arrojan resultados novedosos (que superan los deseados) ¿Por qué no? ¿O acaso la historia no está plagada de decubrimientos científicos que nacieron como resultado de fracasos de otras búsquedas o de observaciones que se mecharon en el medio y derivaron en otra cosa, distinta a lo que se imaginaba inicialmente?. Si hasta el Dulce de Leche, ese manjar sin el cual no podríamos imaginarnos muchas cosas los argentinos nació de un descuido hogareño. ¿Y la ley de gravedad que necesitó la constatación que arrojara una manzana madura sobre la cabeza del científico que descansaba bajo las ramas del árbol?
Y volviendo a lo nuestro, más que contar lo contentos que estamos con todo lo logrado, podríamos aprovechar este espacio para visibilizar las clavijas que habría que seguir ajustando para que el sueño de seguir construyendo (y formando parte de) un proyecto que se declare legítimamente heredero de las premisas de la Educación y la Comunicación Popular se siga encarnando y anclando en nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestras acciones cotidianas.
Este artículo no se propone como un inventario de sucesos y de acciones. No tendría sentido repetir lo que fuimos colgando en el sitio cada vez que dábamos un paso nuevo o formalizábamos una acción. Ya se sabe que parte de Abrojos se desarrola en Raco con la Biblioteca Paulo Freire y todo lo que en ella se desencadena, y otra gran parte se desarrola en la capital tucumana en los encuentros con docentes, padres y estudiantes de escuelas de capital y el interior, además de la producción y emisión de un programa de radio donde se intenta compartir con la audiencia los temas que se abordan en todos esos espacios. Tal vez el nudo de la reflexión que aquí traemos con la sidra y el pan dulce del brindis anual tiene que ver con los espacios de formación (propuestas de talleres) que Abrojos consiguió consolidar en la docena de meses que acabamos de transitar. Y sobre eso hay mucho por decir y seguir pensando.
Se hace camino al andar...
Durante 2009 Abrojos mantuvo dos espacios de formación separados. Uno permanente con el grupo de estudiantes (todos/as de edades propias de los niveles EGB3 a Polimodal) con quienes se organizaban encuentros quincenales en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. Ahí se trataban temas diversos, todos vinculados con los derechos y abordados desde la perspectiva que enseña la Convención de los Derechos del Niño, y también ahí se producían, editaban y grababan los materiales que luego se emitían en vivo en el programa de radio por Radio Nacional Tucumán. Fueron 17 encuentros con 30 niños, niñas y jóvenes a lo largo del año y en este espacio se produjeron más de 150 spots, informes, entrevistas, comentarios radiofónicos y hasta radioteatros. Todos se escucharon por Nacional Tucumán. Lo más promisorio es que todos los chicos y chicas tienen pensado continuar el año que viene, y posiblemente se sumen nuevos compañeros que descubrieron Abrojos en noviembre cuando ya el año se cerraba y se vieron tentados con la propuesta.
Y el otro espacio de formación que abrió y sostuvo Abrojos fue una incroporación del año 2009. El espacio destinado a trabajar con docentes de escuelas de niveles de EGB3 y Polimodal. Y esto fue una novedad propia de la autocrítica. Si el 2008 había sido el año de afianzar las relaciones con los niños, también había significado encontrar una limitación importante en cuanto al impacto que la propuesta podía tener en las escuelas. No hay manera de hacer que una mirada o una perspectiva de trabajo sea viable y sostenida en el tiempo sino se involucra en la misma a toda la comunidad educativa relacionada con la escuela en cuestión. Por eso es que trabajar con las docentes y los docentes de las más de 22 escuelas con las que Abrojos se viene relacionando fue al mismo tiempo abrir la experiencia a nuevos interlocutores y facilitar la posibilidad de que esta línea de trabajo se multiplique en las escuelas tucumanas. Realmente se trató de un desafío de aprendizaje. Porque el trabajar con las docentes, escuchar sus relatos, sus vivencias diarias, las dificultades con las que se cruzan diariamente, las buenas y malas migas hechas dentro de las paredes de la institución escolar, escuchar las veces en que se comportan como profesionales reproductoras de prescripciones del sistema, donde solo repiten lo que está previamente establecido para ellas, y también escuchar la otra campana, la que muchas veces se ignora, las veces que se rompen la cesera para ser innovadoras/es, para investigar nuevas técnicas, dinámicas, temáticas convocantes, propuestas participativas y dialógicas, y sin embargo se topan con limitaciones, reproches y obstáculos que no pueden sortear y que les pone traba a la creatividad, así como las historias de llegada a buen puerto con algo interesante modificó y mucho nuestra mirada previa, no solo respecto a las docentes sino también respecto a los estudiantes.
Y ahí Abrojos dio un salto cualitativo enorme en la posibilidad de comprender el fenómeno escolar y la idea de que no es posible trabajar solo con los chicos, dado que ellos en “situación educativa” no son solo ellos, y nada más. Son también los vínculos que estabelecen con las docentes y con las autoridades de la escuela, son los diálogos intergeneracionales que se abren (o se cierran) con las docentes y sus padres, conversaciones y ¿negociaciones? con las miradas complejas o estereotipadoras que los condicionan y que los acostumbran a reproducir conductas y hábitos que se vuelven opresores o emancipadores de otras relaciones y vínculos que protagonicen. Porque la educación solo puede ser crítica y edificante si nace de vínculos que se plantean críticos y edificantes. Y eso se vivió en Abrojos como un lindo colorario, no exento de contradicciones.
Creemos que seguir trabajando en la inteligencia de pensar a cada uno de esos polos de la relación educativa (o sea docentes y estudiantes, adultos y niños) a partir de la vinculación entre ambos y de las relaciones posibles, y no como entes separados que puedan comprenderse como unidades divorciadas del resto de los actores participantes de la escena, es un paso necesario para reflexionar sobre el hecho educativo y sus posibles transformaciones.
Por otro lado la experiencia del año ha servido para problematizar, seguir indagando, profundizar la investigación acerca de las maneras más afortunadas de introducir temáticas vinculadas a los derechos y a la construcción de ciudadanía con niños y jóvenes. Creemos que no quedarse estancos, seguir buscándole la vuelta y las alterantivas más enriquecedoras es un desafío al que no tenemos que renunciar como educadores populares. No conformarnos con fórmulas pre diseñadas debiera ser una premisa ontológica de la práctica. Y no quedarnos tampoco con frases que de tan usadas se vuelven huecas e insustanciosas. Esas que terminan por transformar a la Educación Popular en un dogma sin sujetos que lo encarnen. Abrojos ha tenido la constatación de que lo fundamental sigue siendo la capacidad de los educadores de transmitirle a los educandos la importancia que el tema tratado tiene para su vida concreta, la del día a día. La que lo angustia, le da felicidades, momentos de alegría, desesperanza, o al revés, creencia en que el futuro tiene sentido. Si el tema abordado tiene chances de ser incoporado al relato vital del estudiante, posiblemente se abran las puertas para generar las condiciones de educabilidad del tema tratado, y evitar así el fenómeno de la transferencia bancaria de la que hablaban los padres fundadores. Un paso posible es no transformar en ley inviolable la búsqueda de afirmar el conocimiento a través de la práctica. O mejor dicho intentar corrernos de ciertas miradas esencialistas del concepto de “práctica”, “hacer”, etc.
Nunca se vieron talleres tan participativos en Abrojos como el que se dio el día que se habló de la problemática de “la Trata de Personas” y ese día consistió de una charla dada por un especialista en la materia. No hubo un solo chico que quisera dejar sus sillas a lo largo de las dos horas que duró la misma. ¿Y qué era lo que estaban produciendo los estudiantes mientras el espacialista hablaba? Muchísimo, pero a lo ojos de algunas miradas muy estructuradas, nada. Nada de nada. Pero sí. Producán reflexión silenciosa que luego la asimilaban con sus tiempos y a su manera y la compartían, tal vez, en espacios otros que no eran los que estaban pensados inicialmente para que sus palabras ciruculen. ¿Quién sabe? En una charla familiar, en una salida con sus amigas o amigos, en el club, o buscando una información sobre el tema por propia voluntad. Y al revés, otras veces se llegaba al taller pensando las mil y una maneras de generar participación estudiantil, con dinámicas requeteplanificadas, con consignas, con juegos de ingenio y demás. Y el resultado no sobrepasaba la grabación de un spot zozo y vacío de contenido al que le sobraban formalidades y le faltaba el significado de un mensaje bien sentido. ¿Se había pensado en la participación? Claro que sí, lo que había faltado era pensar la mejor estrategia educativa para conseguir que el estudiante se conmueva con la importancia de ese tema. En definitiva a la hora de hablar sobre derechos, vale mucho saber los aspectos legales y jurídicos de la materia tratada, pero también es importante no descuidar el aspecto de la comunicación experiencial de esos temas, el dibujo de los rostros sufrientes de lo sujetos que ven vulnerados esos derechos de los que se habla, el relato que primero es carne y luego verbo. Eso el estudiante lo percibe, y tal vez por eso sea difícil convencerlo con dinámicas a la moda, de que su producción es necesaria y su palabra valorada.
Pensando en pintar un mundo con más colores
No hay docente en el mundo que no se haya trabado con una dificultad como la anteriormenete citada, y los talleristas de Abrojos no son la excepción (por suerte) de esas limitaciones educativas. Pensar los lenguajes, ¿cuáles son los lenguajes juveniles y que sentidos producen? Esa es otra formulación que decantó a lo largo de este año. Y confesamos que todavía no tenemos respuesta, sí muchas ganas de seguir indagando. Abrojos trabajó con el lenguaje radiofónico, por sobre el uso de otras múltiples maneras de expresión existentes en la vida social. Y el resultado fue notoriamente satisfactorio, con chicos y adolescentes manejándose en radio como si toda la vida lo hubieran hecho, unos Lalomires y unas LilianasDaunes de la primera hora. Ahora bien,sería ingenuo y hasta macabro sostener que Abrojos consiguió transformar a todos sus estudiantes en radiapasionados, esto no es así y no creemos que lo sea alguna vez. Y no por culpa del colectivo o de la propuesta educativa, sino por culpa del mismo deseo. Tal vez no hay que desear eso y punto. ¿Por qué? Porque nadie es dueño de los deseos de los niños, ni de sus búsquedas genuinas, ni de sus modos más queridos y amados de expresar.
¿Por qué desear que todos sean radialistas? Lo mejor sería seguir profundizando ese camino con los que ya están enganchadísimos y con los que están trabajando el enganche, y con los otros estudiantes abrir otros canales de expresión, comunicación y participación que no son menos apasionantes que la radio. Hay tantos lenguajes y el mundo sensorial es tan complejo, que lo mejor sería (como educador) tratar de investigarlo y conocerlo para que el estudiante, a su vez, también tenga esa posibilidad. Las TIC permiten hacer de eso algo mucho más accesible que lo que era unos años antes. Miren, intentemos imaginarnos con cuántas cosas se podrían trabajar temáticas vinculada a los derechos en un espacio de formación con jóvenes y niños, además de la radio. Con dibujos, con murales, con cartas de amigos invisibles a los compañeros, con un video hecho con celular, con un video hecho con cámaras digitales, con fotografías y fotonovelas, con dramatizaciones de debates, con concurso de canciones, con una revista hecha por estudiantes, con charlas con especialistas de donde surja una dramatización, con dramatizaciones en vivo, con una obra de teatro, con escritura de cuentos, con un blog de una o más escuelas donde se cuenten vivencias, con ensayos, con campañas en la vía pública, con grupos de discusión en facebook, con stencils, con grafitis, con frases y slogans publicitarios, con noticias periodísticas seleccionadas como ejemplares, con el diseño de un observatorio de medios casero, construyendo mapas de medios locales y comunitarios, con un direccionario de instituciones accesibles para el tratamiento de una problemática u otra, produciendo estadísticas, generando entrevistas a especialistas o funcionarios vinculados con el tema, con visitas a territorios donde se vida la problemática, con visitas a los medios, con jornadas de reflexión sobre la materia, con cartas a chicos de otras escuelas donde se intercambien ideas acerca de las posibles búsquedas de soluciones a problemas comunes, y muchas más que en este momento no se nos ocurren.
Ojo, y con esto vamos cerrando, no estamos despidi+endonos de la radio ni mucho menos, permítannos zafar de confusión tan desencantadora y triste. Muchos de los Abrojos nos hemos vuelto mucho más fanáticos del medio radiofónico que antes, y esto es serio. Seguiremos machacando con el lenguaje radiofónico e indagando sobre sus insondables potencialidades. De eso no hay dudas. Solo que el 2009 nos trajo una nueva responsabilidad a la que no podemos darles la espalda. Cuando un adulto dice “Comunicación” a un chico de hoy día se le vienen múltiples imágenes a la cabeza, está en nosotros conocerlas, estudiarlas, valorarlas y darles un abordaje satisfactorio, para que el proyecto no sea "arriar" niños a un redil con tranquera sino un abrir constante de tranqueras hacia nuevos canales y caminos que merecen ser transitados. Felices Fiestas y ojalá tengamos todos un año lleno de descubrimientos y de pasitos de justicia y de inclusión dados con otros y otras.





