Fiesta de Cierre de la Biblioteca Paulo Freire con música y murga.
Se viene fin de año y siempre es bueno conmemorar con alegría el ciclo de trabajos realizados.
En la escuela Gaspar de Medina durante la tarde del sábado 5 de diciembre, aprovechando el verde del pastito y con un telón de montañas soleadas, se festejó todo lo hecho durante 2009. Y no fue poco, ni lo que había para festejar ni la manera de hacerlo.
Cuando se abrieron las ventanas del aula que se eligió como base para acomodar el sonido, los equipos, extender afiches que harían de pantalla para el momento de la proyección del video y proteger las bebidas del sol que seguía pegando fuerte se percibía un clima distendido donde primaba la voluntad de pasar un momento agradable. Y eso se vivió durante toda la tarde.

Kika, la encargada de la escuela colaboraba consiguiendo hielo (a falta de heladera) para mantener frías las gaseosas, y calentando termos de agua para el mate (que nunca falla en los encuentros ni cuando llueve y hace frío ni cuando un sol arrasador somete y raja la tierra. Al menos en tierras argentinas, donde hay grupos reunidos compartiendo una actividad hay mate, de cajón). Y tanto unas como los otros volaron al ritmo de los artistas que pasaron por el gramado verde para compartir sus habilidades con los niños y las familias presentes.
La previa de la fiesta fue impredecible, porque la escasa convocatoria (a esta altura del año los organizadores venían saturados de actividades y en la semana solo pudieron pegarse algunos afiches y recurrir al boca a boca) no podía garantizar un alto nivel de concurrencia. Sin embargo fue buena, unas 50 personas (muchos niños) se acercaron a la escuela a compartir con los Periodistas Escolares su fiesta de cierre donde irían a compartir con ellos todo lo avanzado durante estos meses.

Y la jornada se abrió con relatos, los chicos contaron que durante 2009 se hizo una campaña de reciclado de tetra brick, que luego derivó en un taller de armado de juguetes, que finalmente se metamorfoseó en una fotonovela con una historia íntegramente armada por los niños y jóvenes que concurren a la Biblioteca. También contaron que justo ese día (el sábado 5 de diciembre) se estaba sacando a la venta la revista Periodistas Escolares Nº 6, y que a pesar del cansancio acumulado había significado un intenso trabajo durante los últimos dos meses. Y la revista es la muestra de un trabajo hecho con el esfuerzo de los últimos cartuchos. Tiene menos páginas que las anteriores, menos avisos de comerciantes, pero igual denota trabajo en grupo y unos pasitos dados en el arte de la investigación con notas sobre Cambio Climático, Las políticas sociales, El proyecto del Telecentro y Las asignaciones universales, y cuya escritura en todos los casos significó buscar más de una fuente y consultar más de un libro. También comentaron sobre la participación en el proyecto "Abrojos, la onda de la escuela…en la radio", donde a lo largo de 2009, ocho jóvenes raqueños se fueron sumando y aportando trabajos propios para que el proyecto de radio se alimente de voces del lugar.
Y luego de que los Periodistas Escolares comentaran sobre sus vivencias anuales, se pasó a los números artísticos del día. Primero se vino la Murga Pechando el Camión que arrancó de los asientos a padres, madres e hijos y transformó en ronda festiva cada golpe entregado a los parches de los bombos carnavalescos que ofrecieron de regalo en su visita a Raco. Carlitos, uno de los murgueros más activos, pidió disculpas por haber demorado tantos meses en llegar por estos pagos y prometió repetir en un futuro cercano la visita y la performance. Fue uno de los momentos más emotivos del encuentro y muchos de los raqueños terminaron soñando despiertos con la posibilidad de ser ellos mismos los protagonistas de una agrupación de percusionistas alegres como los que estaban viendo. Tanto en esta como en otras ocasiones se volvió a ver que la música tiene un poder de atracción especial para con los chicos y se estás pensando en que el año que viene una propuesta musical tendría que salir de la Biblioteca Paulo Freire para satisfacer esa demanda que aunque silenciosa pisa fuerte por Raco.

Después pasó Juan Pablo Nemek (músico tucumano) desplegando talento con su violín y haciendo que la música de Vivaldi, Corelli y Bach suene como de todos los días entre chicos que nunca la escuchan y algunos que nunca antes la habían escuchado. Fue un momento de calma y mucha atención que arrancó aplausos de todos los presentes.
Cada tanto sen rompía el clima (de recital al aire libre) con juegos como el de "La silla" y el de "Póngale la cola al chancho" que, a pesar de los años, siguen teniendo el mágico poder de hacer participar a todo el mundo. No hubo papá o mamá que se resistieran a estos convites, y se lo pasó muy bien. Los ganadores se iban llevando como premios a sus casas los muñecos de tetra que se habían hecho en la biblioteca.
Hubo lugar para la música melódica y romántica en la voz de Jorge, un nuevo compañero de Abrojos que ya pasó por el programa compartiendo su arte con la audiencia de Nacional y que anda con ganas de sumarse el año próximo. Bueno, fue de sacar suspiros el muchacho, y parece que también ha servido de inspiración a muchos jóvenes que se pusieron en primera fila con afán imitador para ver si es posible hacer que esa manera de entonar y de tocar con gracia y estilo la guitarrra se transmita por ósmosis o a través de alguna técnica mentalista. Si esperaban eso los muchachos fracasaron en el intento, si se instalaron cerquita de Jorge solo para disfrutar de la generosidad de un buen artista se habrán llevado un regalo más que apreciable.

Y así se fue pasando la tarde, los saludos, el libro de mensajes que circulaba y acumulaba salutaciones y buenos augurios por parte de los presentes, y luego un momento especial. Se proyectó la fotonovela "Una plaza para Villa Feliz" que fuera el corolario de la campaña de reciclado, transformado en historia colectiva por los chicos de Raco. Un momento esperado y conmovedor.
Y como cierre un fútbol mixto con relator oficial (la voz de Julio). Tal vez el momento de mayor convocatoria y el que muchos hubieran querido que no se terminara. Pero no podía durar mucho, todos estaban muy cansados, el último simoqueño estaba a punto de pasar rumbo a la ciudad, y Kika ya se había ido. No había ni hielo ni termos para seguir tomando mate.






